Sus ojos todavía fijos en los míos, ambos en silencio. Me acerqué un par de milímetros más, acortando nuestros rostros.
-Sidney
- habló mi padre, entrando en la habitación sobresaltándome y quedarme
en la otra punta de la cama, casi cayendo - ven aquí, tengo que
comentarte una cosa, Aurora está esperando.
Me levanté lo más
rápido que puse y asentí. Le di una mirada fugaz a Logan y salí casi
corriendo de su habitación. Caminaba detrás de mi padre en dirección
hacia el salón, ¿qué había pasado?, más bien, ¿que habría pasado si
nuestro momento no hubiera sido interrumpido?.
Sacudí la cabeza
para poder concentrarme con lo que mi padre quería comentarme. Al entrar
al salón vi a la preciosa de Aurora, espero que se haya notado el
sarcasmo, sentada en el sofá tomando el té que había encima de la mesa.
-¿No estabais viendo una película? - solté sin pensar.
-Estábamos
viendo el CD que Aurora había , traído donde ahí se aportaban algunas
ideas que ella había pensado - respondió mi padre, algo frío - ¿Nos has
estado espiando?
Negué rápidamente, él solamente asintió como respuesta.
-Bueno, siéntate, mi querida Sid - dijo la castaña.
Suspiré
indignada ¿no pueden llamarme Sidney? ¡Sidney! Sid-ney: séis letras,
dos sílabas, una palabra, tan simple como eso. ¡Pero no!, equis gente ha
de llamarme Sid para fastidiar.
Igualmente, me senté en el sofá, el opuesto al que estaba sentada Aurora.
-Verás
- empezó a explicar mi padre - Aurora y yo debemos ir a un viaje de
negocios - soltó - acaban de llamarnos para arreglar unos papeles y
tendremos que viajar un par de días, es algo complicado.
¡Viaje!
¡Mi padre se va de viaje! ¿Tenía que estar feliz? Sí, bueno, en parte no
del todo, más o menos... es decir... no importa. La cuestión era que se
iba de viaje y que yo me quedaría sola en casa. Empecé a saltar de
alegría mentalmente.
-Nos iremos este mismo viernes, pasado mañana - añadió Aurora.
Y tú cuando te vas ¿Aurora Green?, pensé inocentemente.
Asentí
como respuesta. Me levanté para irme, pero una fuerza mayor me estiró
del brazo y me obligó a sentarme de nuevo en el sofá.
-No tan
rápido señorita - habló mi padre haciendo que me siente al lado suya de
nuevo - el mismo viernes que nosotros nos vayamos hacia la capital,
Madrid, la abuela vendrá a cuidarte.
Rodé los ojos. ¿Mi abuela?
¿Enserio papá? ¿Sabes quién es ella en realidad? Claro, como no lo sabe,
¡pues venga! ¡Sidney se queda con la abuela!, ¿que quién es mi abuela?,
la peor abuela que hayáis podido conocer. Jamás me cayó del todo bien.
Desde que era pequeña, ella solía venirme a recoger a la escuela, ya que
mi madre trabajaba, y siempre solía ponerme en ridículo delante de
todos , y cuando la veo sigue haciéndolo, que estrés de abuela tengo.
Lamentablemente, solo la tengo a ella como abuela.
Asentí de nuevo, ya buscaría la manera de deshacerme de ella.
-¿Cuando volveréis? - pregunté sin más.
-Cinco días, una semana - respondió la castaña.
-Vale. ¿Ya puedo irme, papá? - él asintió.
Ya
era por la noche, no hacía mucho que Aurora se había marchado. Mi padre
había insistido en que se quedara a cenar pero gracias a dios, ella
tuvo que marcharse, ya que la esperaba su madre en casa. ¡Punto a mi
favor!.
Había terminado de cenar, me dirigí hacia la habitación de
Logan. Abrí la puerta sigilosamente, todo estaba a oscuras, quizás ya
estaba durmiendo, no le molestaría. Cuando iba a cerrar la puerta, la
luz de su habitación se encendió y lo pude ver tumbado en la cama, con
el brazo estirado hacia el interruptor de la luz que estaba al lado de
su cama.
-Ho...hola - balbuceé - siento... haberte despertado.
-No pasa nada Sidney - me sonrió - ¿Necesitabas algo?
Logan
se incorporó, haciendo que la sábana cayera y mostrara su hermoso
abdomen desnudo, oh dios mío. Noto que me flojean las piernas, esto no
es algo normal. Moriría si fuera Charlie.
-Y-yo... - tartamudeé -
solo vine a darte las buenas noches. Buenas noches - hablé rápido para
después cerrar la puerta lo más rápido posible e irme prácticamente
corriendo hacia mi dormitorio.
Mi padre hacía tiempo que se había ido a dormir, según él, "mañana sería un dia largo". Observé como encima de mi mesita de noche vibraba mi móvil. Lo desbloqueé, era Jake.
"Mañana vengo a por ti para irnos juntos. ¿Te parece bien? No aceptaré un no por respuesta."
Reí tontamente. Tecleé un par de veces y le envié mi respuesta.
"Claro que sí tonto. Buenas noches, te quiero."
Enviado
esto, apagué mi móvil y lo puse a cargar. Me puse el pijama y lavé mis
dientes, abrí mi sábana y me metí dentro. En pocos segundos caí en un
sueño profundo.
La mañana siguiente transcurrió
tranquila y normal, como cada día, sin librarme de las estupideces de la
lapa insoportable robador de carteras y de las de la castaña de Ámber.
Quitando eso, las clases fueron estupendamente.
Ahora solamente
quedaban unos pasos para llegar a la clase donde tenía la clase
particular con Charlie, hoy iba a ser la primera vez que le vería, ya
que no me había tocado clase con él.
-Buenas tardes - saludé entrando a la clase.
-Siéntese señorita Evans - habló con cautela - qué bonita va hoy.
Agaché
la cabeza mientras iba hacia la primera fila y me sentaba en una de las
sillas, totalmente sonrojada por su cumplido. En un momento a solas,
estaría saltando de alegría como una estúpida, pero debía controlarme, o
al menos lo que quedaba de hora.
-Gra-gra-gra-gra-cias - tartamudeé.
Oh dios mío, había parecido tonta. Por parte de él solo se escuchó una leve risa.
Estuvimos
utilizando la tabla periódica durante toda la clase. Lamentablemente,
no hubo acercamientos por parte de él, algo que me fastidió bastante.
Al
finalizar la clase, me levanté de mi asiento y guardé mis cosas
mientras él hacía lo mismo. Al terminar, me giré hacia él y este se
dirigió hacia mí, solo un par de centímetros separaban nuestros cuerpos.
Alcé mi cabeza para poder mirarle, ya que me superaba en cuanto altura.
-Prométeme que estudiarás - exigió.
Asentí mientras mi mirada viajaba de sus ojos hacia su boca, provocando más cercanía entre nuestros rostros. Un poco más...
Unos
toques a la puerta nos hicieron separarnos rápidamente. Se asomó la
cara de la profesora de educación física, genial. La meteré en la lista
de gente a la que tengo que fastidiar.
-Sr. Smith, le están esperando abajo - habló con su voz áspera.
-Oh sí, claro, dígales que ahora bajo.
La profesora asintió y cerró la puerta. No me atreví a conectar su mirada con la mía, así que me detuve a mirar al suelo.
-Yo...yo... me esperan en casa, nos vemos mañana - dije prácticamente saliendo de clase corriendo.
-No corra mucho, no vaya a ser que se le vuelva a levantar la falda. Hasta mañana mi preciosa alumna.
Salí
lo más rápido de clase. ¿Se me había levantado la falda? No era muy
usual en mí llevar pero claro, si tengo que ver a Charlie pues... hago
lo que sea para parecer atractiva, espera un momento, ¡se me había
levantado la falda!. Mis mejillas cogieron un color carmín rápidamente,
qué verguenza dios.
Por otra parte, prometo que mataré a la
profesora de educación física por interrumpir ese momento tan... íntimo,
en el que estaba a punto de besarle por primera vez.
Él no
pareció nervioso al ver que casi la señora Green nos pilla, ¡que va!,
Charlie seguía tan tranquilo como siempre, a veces quiero saber su
secreto para permanecer tan tranquilo a pesar de que cosas tan locas,
como lo que estaba a punto de pasar, ocurrieran a su alrededor, seguir
igual de calmado como si nada.
Escuché una musiquita proveniente de mi bolso, mi móvil. Lo saqué y miré el nuevo mensaje de Jake que me había mandado.
"Sidney, necesito que estés en el parque a las séis en punto. Debemos hablar, es importante"
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