Logan me acompañó al instituto y después volvió a casa, espero que mi
padre no se entere de lo ocurrido, pensaba mientras iba entrando en el
instituto.
La gente me comenzó a abrir camino para que pasara
fácilmente ¿Qué estaba pasando?. Era como el centro de atención, miles
de miradas fijándose en mi forma de caminar, en mis movimientos, en todo
lo que hacía. Fui hacia mi taquilla y agarré los libros de las tres
primeras horas. Desgraciadamente, hoy era martes.
Al cerrar la taquilla, me encontré a Jake plantado al lado mía, esperando a que la cerrara.
-¿Sabes qué está pasando conmigo? - pregunté aturdida, sinceramente, no tenía ni la mayor idea de lo qué estaba pasando.
-Hola a ti también - habló plantando un beso en mi mejilla - ¿Enserio no sabes lo que pasa? - arqueó una ceja.
Negué.
Él pasó un brazo sobre mis hombros y fuimos caminando hacia clase.
Según me contó, el chico más popular del instituto, Lucas White, había
comenzado a sentir algo por mí, algo que creía prácticamente imposible.
Entramos a clase de geología, donde me senté al lado de Jake. Yo seguía siendo el centro de atención.
. . .
Hora
del almuerzo. Mi mejor amigo me acompañó a mi taquilla a dejar los
libros de mis anteriores clases y coger los de las próximas. Después,
ámbos compramos un bocadillo y nos sentamos en las mesas. Vi como un
grupo de chicos se acercaban a nosotros y se colocaban a nuestro lado,
más al mío que al de Jake. Entre uno de los jóvenes, estaba Lucas White,
genial. Justamente se sentó al lado mía.
-Hola - saludó con una sonrisa.
Yo
simplemente saludé con la mano. Los populares no me iban. En este
instituto, el grupito de Lucas se sentía superior a todos los demás, por
el simple hecho de que estaban en el equipo de fútbol. Yo odiaba a los
creídos.
-Sidney - prosiguió - pensé que haber si te gustaría que pasáramos la tarde juntos.
Jake, al igual que los amigos de Lucas, eran presentes de nuestra charla.
Mi mejor amigo se mostraba serio, quizás también algo celoso. Miré al
chico de ojos verdes y cabello castaño liso, cómo esperaba ansioso mi
respuesta.
Tocó el timbre para la siguiente clase. Agradecí ese
bendito timbre que siempre había odiado en todas las ocasiones menos en
esta. Me levanté sin responderle y me fui, seguida de Jake. Digamos que
no se me daba bien decir un simple no.
Entré a la siguiente clase, esta vez sin Jake, ya que a él le tocaba a una distinta que a mí.
El
día pasó rápido para mí. Tenía ganas de que llegaran las cuatro y
media, donde tendría la oportunidad de ver a mi profesor, a solas, sin
ninguna otra persona más, solamente él y yo, solos, en una clase,
explicándome química y yo embobada mirando sus ojos azules. Vale,
Sidney, céntrate.
Pasaba entre la gente que me seguía abriendo
paso, inmersa en mis pensamientos. Cogí el material necesario para
estudiar y demás y me dirigí hacia la salida. No estaba Jake... me iría
sola a casa.
El camino fue silencioso, debido a mi soledad. Hoy el
día se me había hecho raro, sí, esa era la palabra exacta. Jamás había
experimentado -hasta ahora- ser el centro de atención, jamás un chico
popular se había fijado en mí para eso más que conocidos o incluso
amigos. Yo siempre había sido una persona normal en mi instituto, ni una
nerd ni una popular. Me agradaba mi vida en el instituto.
Las
tres, estaba hambrienta. Entré a casa y subí a mi habitación como hacía
normalmente. Dejé mi mochila y volví a bajar hacia la cocina, donde me
esperaba mi padre, a punto de comer.
-Hola - le saludé.
-¿Qué tal tu día? - se mostró seco.
-Muy bien.
Típica conversación entre él y yo. Ámbos cogimos los cubiertos y empezamos a comer lo que había preparado Logan.
Miré
mi reloj: las tres y media cuando acabé de comer. En menos de una hora
tendría que ir hacia el instituto. Recogí mi plato y lo llevé a la
cocina, para después irme a la habitación de Logan. Toqué la puerta con
los nudillos cerrados y al oír un Entra desde la otra parte de la puerta, entré.
Lo
encontré tumbado en su cama. Era una habitación amplia, como todas las
de la casa. A la parte derecha se encontraba una cama, donde
perfectamente cabían dos personas. Al lado opuesto de la cama se
encontraba un pequeño escritorio, con papeles encima de este. Entre el
escritorio y la cama se hallaba otra puerta que daba el baño y al lado
de la puerta del baño se encontraba un armario, no muy grande. También
había algunos cuadros colgados de la pared. Encima de la cómoda de al
lado de su cama, había una fotografía que yo siempre miraba cuando
entraba a su habitación, estaba él con su familia.
Cerré la puerta detrás mía y me senté en la cama, a su lado.
-Suerte para las cuatro y media - habló él.
-¿A qué te refieres? - arqueé una de mis cejas - ¡No me gusta! Es guapo sí ¡Pero no me gusta!
-Ya sé que no te gusta, me refiero a que tengas suerte con tu clase, que sé que te cuesta bastante la química.
-Oh... claro, yo también me refería a eso - dije algo nerviosa.
-Seguro - se burló.
-Que sí - me defendí.
-Anda, ven aquí - comentó mientras abría sus brazos desde su posición, tumbado.
Le
dediqué una de mis mejores sonrisas y le abracé. Me encontraba tumbada a
su lado. Logan para mí no era un mayordomo, era la persona en la que
más confiaba. Él apoyó su cabeza en mi hombro y giró su vista hacia mi
cuello, dejando un pequeño beso, que claramente noté. Me sonrojé
inesperadamente.
En el abrazo, me colocó encima suya.
Sinceramente, no era la primera vez que estabamos en esta posición, yo
colocando todo mi peso sobre él mientras le abrazaba. Apoyé mi cabeza en
su pecho, escuchando así como latía su corazón.
Noté algo en mi barriga, que me tocaba con fuerza. Mierda, no, eso no será su...
-Logan... - mis mejillas comenzaron a coger un color carmín de nuevo.
-¿Qué... qué pasa? - habló algo nervioso.
Tocaron
la puerta. Yo me retiré rápidamente de encima de él y me quedé sentada a
su lado en la cama. Mi padre se asomó por la puerta y Logan se puso
boca abajo para intentar disimular su erección.
-Creo que ya es hora de que te vayas, Sidney - dijo algo frío, dios, cuanto odiaba cuando se ponía así.
-Va...va...le - balbuceé - iré a arreglarme.
Me
levanté rápidamente y pasé por al lado de mi padre sin emitir una sola
palabra. Estaba nerviosa por lo que había ocurrido con Logan. Lo mejor
será hacer como si nada hubiera pasado, sí, será lo mejor.
Abrí mi
armario y cogí uno de mis conjuntos favoritos informales, no quería ir
tan arreglada. Cogí mi camiseta blanca y encima me puse mi blusa
vaquera. Lo conjunté con unos pantalones negros y mis botas de tacón
también negras. Me peiné y lavé mis dientes. Descendí las escaleras para
dirigirme a la puerta. Me despedí de mi padre gritando un Adiós para que él me contestara lo mismo desde su despacho, así hizo y me fui hacia el instituto donde esperaba Charlie.
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