miércoles, 26 de febrero de 2014

Capítulo 6 - Siempre iremos un paso por delante.

-Prometo que no volverá a ocurrir señora directora - dije intentando demostrar arrepentimiento, algo muy lejano a lo que sentía.
-Puede irse ya, señorita Evans - ordenó la señora Kanavagh, mi directora.
Me levanté de mi asiento y salí del despacho. ¿Que qué había pasado? Mi idea de dejar a Ámber en ridículo, fue perfecta, menos en el final, ya que me pillaron.
Cuando nos dieron un minuto para descansar de tanto correr, me coloqué al lado de la pijita castaña con mi botella de agua. Cuando ella estaba de espaldas bebiendo también, dejé caer unas gotas en sus pantalones, para intentar mostrar que se había orinado encima. Después de este suceso, me alejé de ella. Cuando volvimos a correr, un compañero mío nos alarmó de que Ámber se había meado, provocando así risas por parte de la clase menos de Ámber Grew, ya que esta se hallaba completamente roja, tanto de enfado como de vergüenza. Poco después de este suceso, otro compañero me delató, ya que me había visto. Y este es el por qué de que tuve que estar más de diez minutos asintiéndole a la directora mientras ella me charlaba sobre lo que había dicho; que estaba mal, y que no se qué y que no se cuantos.
Francamente, no la escuchaba mucho, ¡No había hecho nada tan malo!, pero claro, como estaba en educación física, la profesora amargada, a la mínima te lleva a dirección.
Nada más salir, me abrí paso entre los cientos de estudiantes que circulaban por los pasillos, ya que había tocado el timbre. Me dirigí hacia mi siguiente clase: filosofía, genial. Además de que la filosofía era algo aburrida, o al menos para mí, ¡encima el profesor era más que aburrido!. Suele hacer unas bromas que nadie se ríe, y parece idiota carcajeándose de chistes malos que no dan ni pizca de gracia.
Una clase de filosofía aburrida + el profesor de filosofía más aburrido del mundo = Clase complétamente aburrida.
Y ahí me dirigía, a aguantarle una vez más por esta semana. A oírle hablar de su vida de nuevo.

Tras la hermosa hora de filosofía, nótese el sarcasmo, por fin era el recreo. Como siempre, Jake me esperaba en mi taquilla, para después ir juntos a comprar el bocadillo.
-Odio al profesor de filosofía - refunfuñé al llegar a su lado.
-¿Y quién no? Lo único que sabe es contar su vida y mandarnos toda la página llena de ejercicios, ¡No explica nada! - dijo mi mejor amigo, gritando esto último.
Cogí los libros para mis tres últimas clases, ya que hoy era miércoles y salía a las dos, una hora más que los que hacían E.S.O. Jake y yo nos dirigimos hacia el bar, donde había tres alumnos por delante de nosotros, así que nos pusimos en la cola, a esperar nuestro turno.
-Yo creo que necesitas dinero para comprarte un bocadillo - susurró una voz conocida en mi oído.
Me giré rápidamente, para ver al popular de Lucas White, más conocido como la lapa insoportable. ¿Acaso no podía dejarme? Entiendo que esté enamorado de mí, o que al menos sienta algo pero, esto para mí ya era demasiado.
-Ya lo sé, ¿Con qué crees si no que lo pagaría? - espeté, rebuscando en mi mochila medio abierta para buscar mi estúpida cartera que no estaba por ningún lado.
Un momento, había mencionado lo de mi mochila medio abierta. ¡Medio abierta! ¡Esa lapa me la había robado, y no me di cuenta! Genial, además de una lapa insoportable, también robaba carteras.
-Ya me la estás dando - me dirigí hacia Lucas, moviéndome hacia delante, ya que habíamos avanzado un paso más en la cola.
Uno de los amigos de Lucas, le dio mi cartera y él la alzó como victoria. Me lancé para intentar cogerla, pero me fue imposible.
-No tan rápido, fiera - habló el robador de carteras - primero quiero algo.
-¿Qué quieres? - respondí alzando una ceja.
-Una cita contigo, este viernes.
Vi como había bajado la cartera, ahora estaba completamente a mi altura, perfecta para cogerla.
-Primero dale la cartera - exigió firme mi mejor amigo, que estaba quieto a mi lado, contemplando esa escena.
Él me la tendió y yo la cogí rápidamente.
-Sigue soñando con lo de esa cita - le guiñé el ojo y me volví hacia delante, avanzando un paso más, con la maleta en mis manos, para no perderla la vista.
-Pero... pero... - balbuceó.
-Siempre iremos un paso por delante, mi querida lapa - le dije solamente girando la cabeza y chocándole los cinco a Jake.
-¿Qué fue lo último que dijiste?
Jake rió por lo bajo y empezó a pedir, ya que era nuestro turno. Yo pasé completamente de responderle y pedí al igual que el rubio de mi mejor amigo.
Gracias a dios, no hubo más apariciones de Lucas durante el resto de recreo, así que pude merendar sin tener que hartarme por ver su preciosa carita según las otras chicas de mi clase, que estaban perdídamente coladitas por él, ¿cómo alguien podía enamorarse de él? El amor es ciego, ¡pero no tanto!
***
Llegué sola a casa, ya que Jake tenía que llegar pronto a la suya, por motivos que no quiso decirme.
-¡Ya estoy en casa! - grité, como la mayoría de días que llegaba del instituto.
Tragué saliva al ver a Logan salir de su habitación, con la misma vestimenta que esta mañana, se veía bastante sexy a decir verdad, pero Charlie se vería 10 veces más, o al menos en mi opinión. Él rápidamente me abrazó y besó mi frente.
-¿Cómo te fue el instituto mi querida Sid? - se carcajeó él, al llamarme por un apodo que claramente odiaba.
-Sidney - le corregí mientras le fulminaba con la mirada - me fue bastante bien - sonreí, hoy no lo había hecho mucho - ahora bajo.
Él solamente asintió y se apartó para que pudiera ascender las escaleras e ir a mi cuarto, y así hice. Al salir de mi habitación, fui al despacho de mi padre, me senté en una de las sillas al lado de su escritorio y esperé a que acabara su llamada.
-Claro... hasta esta tarde... - sonrió inevitablemente - yo también te quiero preciosa - dicho esto último colgó.
Espera un momento, ¿Preciosa? ¿Mi padre le acaba de decir a alguien preciosa?
-¿Quién era? - pregunté curiosa.
-Aurora Green - dijo emocionado mi padre - ¡Hoy viene a tomar el té!
-Y esa es...
-¿Recuerdas la chica que te mencioné que contratamos? Pues esa es. Hoy haremos una cosa juntos - le miré demasiado sorprendida ¿una cosa juntos? - sobre nuestro trabajo. Ella tiene unas ideas para conseguir que nuestro negocio sea más famoso de lo que es. Vendrá a la hora que tú tienes clase con Charlie.
Asentí. Seguramente no era solo por el trabajo y las ideas de la supuesta Aurora, estoy segurísima que hay algo más. Me levanté de la silla y le miré.
-Hoy no tengo clase, debido a que es la sesión de evaluación y Charlie debe estar.
-Oh... - dijo algo triste al parecer.
¿Qué quería deshacerse de mí? ¡Quería deshacerse de mí para liarse a la maldita esa de Aurora!
-Tranquilo, me encerraré en mi cuarto o estaré con Logan - sinceramente, lo segundo sonaba más apetecible. Me dirigí hacia la puerta y la abrí, antes de cerrarla, dirigí mi mirada hacia mi padre - por cierto, no te imagino a ti tomando el té, seguro que no sabes ni tomarlo - finalicé un poco mosqueada y cerré la puerta.
Bajé a la cocina, donde estaba Logan haciendo los platos. Entré enfadada.
-¿¡Te lo puedes creer Logan!? - dije cerrando la puerta de la cocina - ¡Mi padre! ¡Mi propio padre quiere deshacerse de mí esta tarde para estar con una tal Aurora que no conoce de nada! ¡Que se conocen de solo un día!
-Creo que exageras demasiado Sidney - me tranquilizó Logan, poniendo macarrones en uno de los platos - alégrate por tu padre. Esa tal Aurora solo vendrá a tomar el té y se irá. Por cierto ¿hoy no tenías clase por la tarde?
Yo negué con la cabeza. Intenté tranquilizarme, tras un par de minutos, conseguí lograrlo.
-Yo seguiré pensando que va a pasar algo más, no solamente tomarán el té - intervine, ayudando a Logan a llevar los platos al comedor.
-Estás equivocada.
-Lo dudo.

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