miércoles, 26 de febrero de 2014

Capítulo 4 - Tanta cercanía me provoca nervios.

Entré a clase con los libros de química entre mis manos, apretándolos fuertemente contra mi estómago, que se revolvía salvajemente, malditos nervios.
-Buenas tardes - balbuceé mientras me acercaba hacia él, que permanecía sentado encima de su mesa, tecleando con su móvil.
-Buenas tardes señorita Evans, puede sentarse en la primera fila - habló serio, como de costumbre y guardó su móvil.
Me senté en frente de la mesa del profesor. Él fue hacia su mochila y sacó una carpeta azul para sostener mi examen entre sus manos. Lo miró atentamente y poco después lo colocó encima de mi mesa.
-Ha de repasar los enlaces. Es importante que sepa la capa de valencia de cada elemento - explicó Charlie.
Saqué una hoja y mi lápiz. Él comenzó a explicarme con más detenimiento cómo se hacía, ponía varios ejemplos que yo iba anotando. De vez en cuando, nuestras miradas se juntaban y yo solamente podía sonreír. Y así pasaron diez minutos de explicación.
-¿Hasta aquí lo ha entendido?
Asentí con una media sonrisa.
-Bien, ahora haga este.
Comenzó a apuntar un ejercicio en la pizarra que yo copié inmediatamente. Comencé hacerlo, como él me había explicado. Unos pasos lentos se dirigían hacia mí. Se colocó detrás mía y noté como su barbilla descansaba sobre mi hombro derecho. Ay dios.
-¿Cómo va eso? - preguntó, fijando su vista en mi papel.
-¿Usted cree que me sale mal?
Las manos comenzaron a temblarme. Nuestra cercanía, hacía que mis dedos jugasen entre ellos por debajo de la mesa para intentar que no se diera cuenta pero creo que no dio resultado.
-Parece irle bien pero, esto... - señaló una parte del ejercicio, supuse que la tenía mal.
Cogí mi goma y lo borré, para dibujarlo de nuevo. Él puso su mano encima de la mía y me indicó como había que hacerlo. Mi mano quedó tiesa por un momento.
-Relaje la mano señorita Evans - habló Charlie mientras se le escapaba una pequeña risa.
Poco a poco mi mano cedió y ya podía moverse sin dificultad por el papel, haciendo los enlaces.
. . .
Cerré la puerta detrás mía, al entrar en casa. Con Charlie no pasó nada más, creo que por hoy ya me bastó la suficiente cercanía que habíamos tenido, lo cual me había encantado a pesar de que me provocaba nervios.
-¡Ya estoy en casa! - grité.
Como siempre, todo estaba desierto. Supuse que mi padre estaría en su despacho y Logan descansando en su tiempo libre o tal vez haciendo alguna tarea por la casa.
Subí las escaleras y me dirigí hacia mi cuarto, todo estaba completamente igual desde que me fui. Me senté en mi silla azul con ruedas, saqué mis deberes y me puse a hacerlos, así pasaría el resto de la tarde hasta la cena.
Minutos después, sonó Still into you. Agarré mi móvil y lo descolgué.
-¿Si? - hablé mientras colocaba mi móvil entre mi cabeza y mi hombro derecho, mientras seguía haciendo mis deberes.
-¿Qué tal enana? - saludó Jake - ¿Te parece bien que mañana pase a por ti y así vamos juntos al instituto?
-Bien, estoy bien - sonreí - me parece genial. ¿A que hora te pasarás?
-Solamente estate atenta del móvil y cuando te llame, sal.
-Vale, pues... - quedé callada un par de segundos - hasta mañana.
Oía su respiración desde la otra línea y unas teclas que eran pulsadas provocando un ruidito.
-¿Eh? - dijo al fin.
-Que hasta mañana.
-Em, sí, hasta mañana - concluyó algo nervioso y me colgó.
No le di importancia a su raro comportamiento y seguí con mis deberes hasta la cena.
Acabé más tarde de las ocho. Más de una hora haciendo deberes, gracias a mi profesor de filosofía. Le amaba más que a Charlie - nótese el sarcasmo -
Oí unos leves golpes en la puerta de mi habitación mientras guardaba mis cosas en mi mochila para el día siguiente. Poco después se abrió.
-Baja a cenar hija - habló mi padre. Luego la puerta se cerró de nuevo.
Al acabar de guardar mis cosas, salí de mi habitación y descendí las escaleras hasta el comedor donde esperaba mi padre apunto de comer. Me senté en frente de él y silenciosamente empezamos a comer mientras que entre nosotros predominaba un incómodo silencio.
-¿Qué tal fue la clase con el sr. Smith? - habló él, iniciando la primera conversación durante la cena.
-Yo esto, - empecé a balbucear. Me puse nerviosa al recordar lo que había pasado esta tarde - muy bien - dije segura - ya lo entiendo mejor.
Sus labios se curvaron, haciendo una sonrisa. ¿Mi padre sonriendo? Algo genial le habrá pasado como para que sonría. Hacía bastante tiempo que no le veía sonreír y las veces que lo hacía, se notaba que esa sonrisa no era verdadera.
-¿Qué tal tu día hoy, papá? - me interesé.
Ahora quería saber el motivo de su sonrisa. Estaba segurísima de que no era por lo bien que me había ido con Charlie.
-Bastante bien, hoy hemos contratado a una nueva chica - mostró de nuevo una sonrisa.
Así que a eso se debe su felicidad. Santa mierda. La idea de imaginarme en un futuro una nueva chica aquí en casa no era de mi agrado. ¿Pero qué piensas Sidney? Quizás solamente es otra más en el negocio y no pase absolutamente nada. Odio las historias que puedo llegar a montarme a veces.
Al acabar de cenar y darle las buenas noches a mi padre, fui a la habitación de Logan a desearle buenas noches para después subir a mi habitación a descansar, los párpados se me cerraban constántemente y no aguantaba más.
Toqué la puerta de Logan con el puño cerrado. Nadie respondió aunque eso no me impidió entrar por mi cuenta.
Le vi recostado en su cama, tapado con las sábanas. Me acerqué a él y vi como dormía. Qué adorable. Mi rostro se acercó al suyo con la intención de plantar un pequeño beso en su mejilla, que este fue desviado sin querer a la comisura de sus labios gracias a un pequeño movimiento que dio Logan.
Ruborizada y avergonzada de lo que hubiera podido pasar, salí lo más rápido posible de su dormitorio sin hacer el más mínimo ruido y ascendí las escaleras para después entrar en mi habitación, colocarme el pijama y tumbarme en mi cama. Apagué la luz y quedé dormida en pocos segundos.
Bajé las escaleras y me dirigí a la habitación de Logan. Este estaba esperándome luciendo su preciosa sonrisa. Iba vestido con un polo azul y unos pitillos negros. Abrió sus brazos como solía hacer siempre y yo rápidamente le abracé y le tumbé en su cama, quedando encima suya. Ambos sonreíamos. Nuestras miradas conectaron, nuestras narices rozaron y poco después nuestros labios, que se fundieron en un precioso beso.
-Sidney... - murmuró en medio del beso - despierta... despierta... - su voz cada vez se oía menos - despierta...

-¡Sidney despierta ya! - acabó chillando mi padre.
Me desperté casi de un salto.
-A la tercera va la vencida - murmuró mi padre a sí mismo y se fue de su habitación.
Me levanté aturdida al acordarme de mi sueño. Parecía tan... real. Fui al baño y me lavé la cara, ya me vestiría después de desayunar.
Bajé las escaleras y me dirigí hacia la habitación de Logan como cada mañana, a desearle los buenos días. Cuando entré, él vestía con un polo azul y unos pitillos negros. Espera un momento, ¿Iba vestido como en mi sueño? Oh dios mío.
-¿El desayuno está listo? - le pregunté.
Él asintió y abrió sus brazos para que le diera un abrazo. Yo me di media vuelta, para intentar disimular, haciendo que no le había visto. Salí de su habitación, algo desorientada. ¿Qué pasaría si le hubiera abrazado? ¿Nos hubieramos... besado? No, no puedo hacer eso.

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