Logan ya había preparado todo para el té que Aurora Green y mi padre
iban a tomar. ¡Incluso este último se había vestido más formal de lo que
solía ir siempre!, si que le debía gustar esa chica.
Como amaría que mi madre estuviera aquí ahora, conmigo, sin tener que soportar que otra mujer esté tomando el té con mi padre.
De
pronto, sonó el timbre, haciéndome volver a la vida real y alejarme de
mis pensamientos. Logan se me adelantó y abrió antes de que lo pudiera
hacer yo.
-Bienvenida - oí a Logan.
Quedé parada en medio
del pasillo observando su cuerpo y cara. Era bastante guapa, tenía los
ojos verdes y el cabello castaño con ondulaciones al final, también
tenía un cutis precioso. Estaba bastante delgada y era alta, pero no más
que mi padre. Que fuera guapa, no quitaría la posibilidad de que fuera
una bruja de persona, aunque espero que no lo sea, pero sus gestos
apuntan lo contrario.
Aurora le dedicó una cálida sonrisa a Logan,
y esta penúltima vino alegremente hacia mí y me abrazó como si me
conociera de toda la vida, extraño.
-Tú debes ser la pequeña Evans ¿No es así? - habló la castaña, yo solamente asentí - Rob me habló mucho de ti.
¿Mi
padre le había hablado de mí? ¿Por qué? Yo solamente sonreí por su
última frase antes de que mi padre empezara a caminar hacia nosotras,
con intención de saludar a la invitada.
-Sra. Green - saludó mi padre agarrando la mano de la susodicha y besándola con delicadeza - es un placer que esté aquí.
-Por favor, llámame Aurora - sonrió esta con una risita estúpida.
-Lo que usted prefiera, Aurora - ambos sonrieron.
Oh dios, si creo que estoy un rato más aquí, vomitaré encima de sus zapatos, y nadie quiere eso ¿verdad?.
-Si me necesitáis estaré en mi cuarto.
Dicho esto, a paso rápido subí las escaleras y me dirigí hacia mi habitación, antes de que pudieran reclamarme.
Saqué
los libros de filosofía para hacer los deberes que nuestro aburrido
profesor había puesto para mañana. Me senté en la mesa de escritorio,
abrí el libro por la página correspondiente y empecé a leer.
Genial, no entiendo nada, pero aún así los haré de cualquier manera para que sepa que al menos los hice.
Media hora después terminé todos mis deberes y me encaminé hacia la planta baja, esperando a que la señora Aurora
Green ya se hubiera marchado, cosa que dudaba. Sigilosamente me dirigí
hacia el comedor y me asomé un poco y así era, seguían ahí conversando
animádamente juntos.
Una mano se posó en mi cintura y la otra en mi boca, impidiéndome gritar del susto.
-No los molestes - susurró a mi oído, claramente era Logan.
Me giré rápidamente. Tan solo un par de centímetros separaban nuestros rostros.
-Oh, claro, sí - balbuceé.
Me
alejé de él, ojalá hubiera sido Charlie. Suspiré cansada y fui hacia la
habitación de Logan, sin nada que hacer, este me siguió, yo me tumbé en
su cama bocarriba. Su dormitorio estaba pegado al salón, donde estaban
los adultos felices. Se podía oír la risa exagerada y falsa de
Aurora cuando mi padre estaba contando seguramente alguna de sus
anécdotas, que a mí sinceramente me aburrían.
Logan cerró la
puerta de su habitación y se tumbó a mi lado, también bocarriba.
Disimuladamente le miré, estaba concentrado mirando el techo,
seguramente pensaría en algo en concreto. Hice lo mismo que él.
En su dormitorio reinaba el silencio, pero para nada incómodo, era como relajante.
-¿Ves? - empezó él girándose hacia mí - no están haciendo nada.
-Eso es lo que tú te crees Logan - respondí girándome hacia él también y sonriéndole.
-Siempre podemos ir a mirar para asegurarnos - propuso.
Susurré
un sí. Sinceramente, no me apetecía levantarme, salir de la habitación y
asomarme disimuladamente, después volver y tumbarme de nuevo, era
demasiado trabajo, llámenme vaga pero después de hacer media hora
seguida de deberes, lo único que quería era descansar.
Por parte,
ahora desearía estar en la clase particular con Charlie, pero también me
apetecía quedarme aquí acostada. Cerré los ojos, dispuesta a dormirme.
-¿Soy yo o se ha oído un gemido de mujer? - dijo él interrumpiendo mi sueño.
-Eres tú - dije sin más.
No
había oído nada, no se escuchaba nada. Volví a cerrar los ojos. Las
estúpidas risas de esa señora habían cesado y ahora se oía solamente un
¿gemido? ¿Qué leches? Se había oído muy cerca.
-No soy yo - respondió Logan.
-Cierto, no eres tú.
Me
levanté y me dirigí hacia la puerta, dicidida para salir a mirar qué
estaba pasando con ese par de adultos sin control, ¿les parece adecuado
hacer eso en una casa con dos personas más al lado?. Oí las carcajadas
de Logan detrás de mí, antes de que yo saliera, así que me giré en su
dirección.
-¿Qué pasa? - cuestioné aturdida.
Él negó con la cabeza y siguió riendo. Arqueé la ceja y salí de su habitación.
Sigilosamente,
me asomé. No había ropa por el suelo ni nada por el estilo, la puerta
estaba abierta y ellos dos estaban tranquilamente viendo una película
que daban en la tele, no entiendo nada. O es que saben vestirse
increíblemente rápido o, no sé que pensar más.
Volví a su habitación, donde él seguía tumbado, sin seguir carcajeándose.
-No están haciendo nada más raro de lo normal, tan solo miran una película - hablé cerrando la puerta detrás de mí.
-Ya
lo sé - me contestó girándose hacia mí - hay que ver lo ingenua que
eres, esos ruidos los hice yo - se le escapó una pequeña risa.
O
sea, me había hecho levantarme para nada. ¿Esos gemidos los había hecho
él? Sí, ya sé que es repetir lo que dijo pero, parecían de mujer.
-Pues déjame decirte que parecías una mujer - sonreí volviéndome a tumbar a su lado y girándome hacia su dirección.
-¿Cómo quieres que me lo tome, como un cumplido o un comentario ofensivo?
-Me gusta más lo segundo - reí.
-Gracias, yo también te quiero - se hizo el ofendido girándose él también hacia mí, conectándo nuestras miradas.
-No me quieres, me amas - le rectifiqué divertida.
Ambos
sonreímos, todavía manteníamos nuestras miradas conectadas. El silencio
volvía a ser dueño de su habitación y una poca distancia nos separaba
los rostros.
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